Cada pieza se crea respetando el tiempo que necesita.
El modelado, los fuegos y los acabados se adaptan a la naturaleza y al uso de cada objeto.
Las formas circulares evocan la luna.
Las piezas alargadas, en blanco y negro, construyen un paisaje lunar sobre la mesa.
Algunas obras concluyen en dos fuegos, otras atraviesan un tercer fuego, y solo algunas reciben el oro como culminación.
Nada se fuerza.
Cada pieza encuentra su propio equilibrio.